El Museo Lázaro Galdiano está lleno de
música, cada obra, cada rincón revela la presencia de instrumentos musicales,
personajes interpretando melodías, bailando, incluso alguna que otra partitura.
No es baladí. José Lázaro Galdiano y Paula Florido eran melómanos, organizaban
numerosas veladas musicales, su hija Manuela Vázquez cantaba en ellas, recitaba
en varios idiomas y tocaba piezas al piano y, de manera destacada, con la
guitarra. De hecho, el fondo musical que lleva su nombre es una colección
de partituras manuscritas de guitarra, piano y voz que reunió a lo largo de su
vida y que se conservan aquí. En este recorrido lleno de música, conoceremos
las particularidades de los instrumentos del pasado, curiosidades de la vida
musical representada en los cuadros y descubriremos la importante presencia que
ha tenido y sigue teniendo la música en la vida del palacio. De hecho, algunas
apariciones musicales pasan desapercibidas. Solo si afinamos el oído podremos
escucharlas…